A la hora de proceder a la restauración de baldosas hidráulicas, y una vez valorado el estado general en el cual se encuentra el pavimento, conviene seguir una serie de procedimientos que garanticen su conservación, y le devuelvan su aspecto y brillo original.

Paso a paso

En primer lugar es necesario comenzar por aquellas baldosas que se encuentran sueltas. En este caso es necesario proceder a su recolocación siguiendo de forma fiel el dibujo del suelo, así como nivelarlas correctamente a la altura del pavimento. En cuanto a las baldosas que están rotas o aquellas a las que les falta algún trozo, procederemos a sustituirlas por nuevas baldosas del mismo estilo o dibujo.

A continuación comienza el trabajo de restauración propiamente dicho en el que, en primer lugar se procede a pulir el suelo eligiendo la técnica más apropiada en función del nivel de desgaste del suelo.

Posteriormente se aplicará la técnica del vitrificado, la cual conseguirá darle el nivel de brillo necesario para que las baldosas luzcan como el primer día, y para finalizar, una vez que el mosaico esté lo suficientemente limpio y seco, es necesario aplicar un impermeabilizante, que conseguirá aportarle toda la protección necesaria para su conservación, conservando todo el brillo aportado en los anteriores tratamientos y ofreciendo un aspecto inmejorable durante mucho más tiempo.