Aún hoy, en pleno siglo XXI la baldosa hidráulica sigue siendo uno de los complementos decorativos más demandados por los amantes del estilo vintage. Sin embargo su máximo auge estuvo en los años 60, donde el uso de la baldosa hidráulica poblaba la gran mayoría de estancias.

El antes y el después

Si bien la baldosa hidráulica cuenta con muchos más años desde sus orígenes, lo cierto es que en los años 60 era uno de los pavimentos más utilizados en las casas. De hecho se convirtió en una de las tendencias decorativas de la época hasta entrados los años 70, y aún hoy pueden encontrarse baldosas hidráulicas de la época en antiguas casonas.

Existían diversas medidas de baldosas, sin embargo las más habituales eran las de 20 x 20. En cuanto a las formas más habituales de las baldosas hidráulicas de la época, éstas estaban formadas por diseños  geométricos e incluso florales.

La forma más habitual de colocar la baldosa hidráulica en los años 60 era a modo de alfombra, revistiendo todo el pavimento, y utilizando baldosas que sirvieran para forma una cenefa alrededor. Al contrario de lo que ocurre en la decoración con baldosa hidráulica moderna, el uso de ésta en paredes o encimeras no era habitual.

Hoy día, las modernas baldosas hidráulicas permiten multitud de combinaciones, los tiempos han cambiado y se permiten diversos usos adaptados a estilos de decoración modernistas. Un ejemplo de ello es la decoración en encimeras, cabeceros o paredes. De lo que no hay duda es de que la baldosa hidráulica sigue siendo la gran protagonista de muchas estancias.