El paso del tiempo hace que el brillo y aspecto original de las baldosas hidráulicas comience a ofrecer un aspecto un tanto desgastado que puede afectar a su estética. En otras ocasiones éste desgaste se debe a la falta de mantenimiento. En cualquier caso se puede recurrir a la restauración de suelo hidráulico para poder volver a disfrutar de todo su esplendor.

A tener en cuenta

A la hora de valorar si un suelo hidráulico puede ser restaurado conviene tener en cuenta una serie de características que determinarán el resultado. La primera de ellas se corresponde con el nivel de desgaste que presente la baldosa en la superficie que queda a la vista. Éste dependerá tanto del paso del tiempo, como del lugar en el que se encuentra situada, si es una zona de mucho o poco tránsito, así como de las manchas que se hayan vertido sobre ellas.

Por otro lado se valorarán aquellas baldosas hidraulicas que presenten algún tipo de desconchón o que hayan quedado hundidas en el pavimento, así como aquellas que estén sueltas o rotas.

Finalmente, antes de valorar la restauración de un pavimento con suelo hidráulico, se debe de prestar atención al tipo de manchas al que hayan podido verse expuestas, tales como quemaduras por ácidos, cera, manchas de grasa o aceite así como óxido entre otras.

Una vez que se han tenido en cuenta estos factores se valorará el estado general del pavimento para una posible restauración que consiga devolverle de la forma más fiel posible su estado original.